El Concursante: La Historia del Dinero.

Esta es una película que para mi ha pasado absolutamente desapercibida a pesar de haber sido proyectada en cines durante el año 2.007. La película esta dirigida por Roberto Cortes conamplia experiencia en videoclips y en cortometrajes. A partir de una idea no del todo original, aunque sí atractiva, como es la de que ganar muchos millones en un concurso televisivo puede no ser una ventaja, sino más bien un cúmulo de sufrimientos, Cortés entrega una tragicomedia muy apañada, bajo el amparo de ese excelente actor que es Leonardo Sbaraglia.

El intérprete argentino, protagonista absoluto de la función, da vida a Martín, un pobre tipo que lleva una vida no muy reconfortante: es profesor asociado de Historia de la Economía, tiene una novia y un amigo simplones, una madre y unos hermanos en la Argentina y muy pocos recursos monetarios. Pero su existencia cambia al ganar 500 millones de las antiguas pesetas en premios, en lo que se convierte en el mayor galardón concedido en la historia de la televisión. Sin embargo, mantener sus posesiones es muy caro y Martín se ve obligado a pedir un préstamo bancario por valor de 100 millones. Después, hacienda le reclama casi la mitad del premio en dinero, una liquidez que Martín no tiene.

La trama, sencilla a primera vista, se convierte poco a poco en una lección muy discursiva acerca de los peligros y los engaños del capitalismo -un poco en la línea de El método-, una trampa mortal en la que es fácil quedar atrapado y en la que la única presa posible es el ciudadano y no el sistema bancario. Para mostrar eso al espectador, Cortés da entrada a dos peculiares personajes: Pizarro (Luis Zahera), un pintoresco consultor económico al que acude Martín para recibir consejo, que parece un personaje de “Mortadelo y Filemón” y regala la escena más divertida del film; y Edmundo (Chete Lera), una especie de gurú anticapitalismo que hará de mentor del desconsolado protagonista. La crítica del film al sistema actual es clara y las razones abogadas sugerentes, todo como un contrapunto a esas palabras de Martín en clase, sobre que “este mundo no es perfecto, pero sí es el mejor de los posibles”.


De esta película he extraído una parte donde de forma muy sombría y oscura,con juego de cámara magistral y una velocidad trepidante en tan solo seis minutos nos dan una lección de la evolución del capitalismo y del sector financiero que casualmente ilustra perfectamente lo que ha ocurrido durante esta crisis que estallo al año siguiente de la proyección de esta película, bastante premonitoria.




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