El fin del experimento de 40 años del papel moneda está cerca.

Los bancos centrales de prácticamente todo el mundo, y especialmente de los dos grandes bloques económicos del mundo Europa y Estados Unidos han entrado desde hace un año y medio en modo pánico y con el fin de intentar bajar los niveles de deuda o por lo menos que estás se puedan ir pagando, a pesar de que sea a base de incrementar los niveles iniciales de endeudamiento no han dudado en poner en marcha la maquina de imprimir dinero.

Esta situación acabará en el momento en el que los inversores se den cuenta de que no es un buen negocio prestarle dinero a algunos Estados a tipos de interés negativo, o dónde se ha visto que por prestarle dinero a un tercero el acreedor tenga que asumir un coste como está ocurriendo con emisiones no sólo de Suiza y Alemania, sino incluso de países con dudosa capacidad de devolución de deuda en estos momentos como puede ser Estados Unidos o últimamente el no va más en el casino monetario es Francia que ha colocado a tres meses dinero a un tipo de 0,005%.

Cuando estos inversores se den cuenta del mal negocio, le exigirán a los negocios que le compensen por ello, y la solución vendrá de la mano del mercado de bonos o del divisas, o de una combinación de ambos ya que los expertos en economía justifican estos tipos de interés negativos en la medida en que dicen que hay un riesgo de deflación evidente, en Estados Unidos por la caída de los precios de los inmuebles y en Europa por las dudas existentes sobre la zona Euro, aunque pienso que el riesgo principalmente con la actitud de los Bancos Centrales es de lo contrario, o sea de inflación.

Todo el mundo habla de deflación mientras el mercado inmobiliario es cierto se encuentra colapsado, pero lo único cierto y verdad es que cada vez nos cuesta más vivir y hacer las mismas cosas que antes, y esto será  así mientras no se acabe con la imprenta de dinero en mano de los Bancos Centrales.

Y no es que esté en contra de el uso de la imprenta, es más pienso que creo que en el caso de Europa va a ser la única solución si realmente quieren salvar el Euro por la situación de gran endeudamiento de los países periféricos como España donde el problema no se va a solucionar via subidas de impuestos y esfuerzos del sector privada, o es que se les ha olvidado la Curva de Laffer a los responsables de economía del Gobierno de España.

El Banco Central Europeo se resiste a utilizar la imprenta pero tendrá que poner en la balanza en un lado la desaparición del Euro y en otra los inconveniente de este tipo de medidas, debate que en Estados Unidos ha durado décimas de segundo ya que no hay solución buena dada la profundidad de los problemas a los que nos encontramos.

Yo no quiero dar a entender que el uso de la imprenta sea una elección inteligente, ni siquiera una solución. De hecho, la impresión de dinero ha sido la gran causante de los problemas económicos y financieros que actualmente estamos sufriendo en el mundo. Sin embargo, como ya he dicho muchas veces, no vamos a librarnos de esta amenaza hasta que se lleva a su conclusión lógica.

Por lo tanto, sólo podemos esperar que la crisis en Europa se va a seguir elevando  hasta el momento en el que los alemanes elijan  la imprenta como la opción menos mala. En mi opinión, nunca estaré  de acuerdo con los  “eurobonos”, como forma conjunta de emisión de bonos propuesta como una manera de reducir los costos de endeudamiento para las naciones. Pero creo que, en algún momento, el BCE optará por imprimir dinero, a pesar de las objeciones de Alemania, a no ser que quieran ver el colapso del euro más pronto que tarde.

Hemos llegado a una situación limite con la deuda de muchos de los países de la Eurozona, situaciones que parecen no tener solución. Las políticas de austeridad son necesarias para intentar adelgazar unas estructuras que se han ideo creando que eran insostenibles. Una estructuras que ningún político sería capaz de suprimir si no se ve entre la espada y la pared. Por esa parte Europa esta avanzando con interesantes logros pero no parece que ese pueda ser el camino para la solución de las deudas que acumulan muchos países.

La reducción de gastos esta contrayendo la economía y la presión de la financiación exterior esta subiendo el tipo de interés de una deuda que comienza ya a ser el problema. Independientemente de los esfuerzo que hagamos en ser competitivos y de tener una estructura ágil en nuestro pais, nada de eso podrá solucionar el problema de la deuda si encima el tipo de devolución sube tanto como para anular cualquier efecto de reducción gastos. No podremos llegar a los objetivos de déficit si tenemos que cargar con una mochila de un tipo de interés excesivo.

Llegados a este punto y pese a la oposición de alemania, la solución no puede ser otra que combatir esta deuda con la inflación. En un informe que he leído de Flossbach von Storch calculan que inflación necesitaríamos para pasar de un deficit del 100% al 60%. Pues incluso con un déficit del 3% solo necesitaríamos una inflación del 5,5% para conseguir esa reducción de deuda. Es algo parecido a lo que les paso a nuestros padres con las hipotecas de sus casas, que en parte fueron pagadas por la inflación que dejaba al final las cuotas en muy bajas.

El problema de la inflación es que quita poder adquisitivo a los que han acumulado un capital y también que nos rebaja nuestro poder adquisitivo cada año. Pero mas grave parece la escasez de empleo que puede ocasionar un entorno de poco crecimiento económico. Necesitamos inflación se pongan como se pongan los alemanes.




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