La economía y la política, la solución imposible.

La verdad es que estoy un poco perdido viendo el discurrir de los acontecimientos de la economía y la falta de reflejos por parte de los políticos que gobiernan, rozando una sensación de cierta desesperación y falta de confianza en la clase política, casualmente como suele siempre ocurrir en los momentos de desesperación siempre aparece una luz que ilumina esa oscuridad, en este caso ha sido una entrevista realizada por Luis Garicano al ex ministro socialista Carlos Solchaga.

Vaya por delante que este señor nunca ha sido santo de mi devoción pero como reza el dicho popular otros vendrán que bueno te harán, y este caso en parte ha ocurrido eso, ya que leyendo la entrevista siento cierta añoranza de aquel gobierno socialista e incluso si me presionáis  de la crisis del año 92 y de principios de los 80.

Lo primero que sorprende es la formación académica de este señor, para mí hasta la fecha desconocida ya que se trataba de un personaje ciertamente oscuro y poco dado al lucimiento público, pero sin duda perfectamente preparado ya que no solo es Licenciado en Económicas por la Universidad Complutense sino Doctor en Economía y con un postgrado en el prestigioso MIT de Estados Unidos, al mismo tiempo antes de ostentar cargos de responsabilidad política había trabajado en el Servicio de Estudios del Banco de España.

Teóricamente el paso del tiempo nos hace mejores pero la verdad es que no siempre se cumple esta regla y un hecho que demuestra esto es el bajo nivel académico y sobre todo profesional de muchos de los miembros del actual gobierno socialista plagado de politologos y abogados con una mínima  o nula experiencia profesional, con estos ingredientes es difícil conseguir un buen puchero y no podemos pedir mucho más y aviso que no es cuestión de ideologías sino de la falta de perspectiva y experiencia que requiere cualquier gobernante de un país.

Me gusta escuchar en palabras de cualquiera y sobre todo de un socialista que dentro del gobierno había una pluralidad de opiniones que iba desde los que confiaban más en la capacidad del Estado y en el poder de la burocracia para transformar la sociedad hasta los que como Carlos Solchaga defendían posiciones más liberales y el poder del mercado para regular la economía, sin que ello le impidiera desempeñar un papel relevante dentro del gobierno socialista y pudiera llegar a ser Ministro de Industria y más delante de Economía.

Creo que muchos de sus compañeros, hoy en día deberían de mantener una breve conversación con este insigne miembro de su partido para darse cuenta en este momento crucial en el que tenemos que abordar una reforma profunda del mercado de trabajo para darse cuenta que los sindicatos por mucho que digan que representan intereses universales, son solo sectoriales, y el Gobierno tiene que alejarse de estas posiciones porque hoy más que nunca debido a los más de cinco millones de parados debe de velar por los intereses generales, hay que ver que sentimiento de Estado y que lejos que ha quedado.

Escuchando a nuestros gobernantes nos damos cuenta que se ha perdido el sentido que hace 30 años parece que tenían bastante más claro y que explica perfectamente el entrevistado respondiendo a las criticas internas del partido por las medidas de orden liberal que se estaban tomando donde la respuesta era clara y contundente, y no era otra que ellos estaban aquí para resolver problemas, esperando que sea para beneficio del conjunto, aunque eso supusiera tomar medidas propias de partidos de derecha, y fuera a costa de enfrentarse a UGT que en aquel entonces estaba perfectamente integrado dentro del partido socialista hasta tal punto que cuando ganaron las elecciones del 82 el compañero Nicolas Redondo pensaba que la responsabilidad de gobierno era también cosa suya y eso le situaban por encima de ministros y al mismo nivel que el mismísimo Felipe González tuviendo que sufrir situaciones muy complicadas como

Lo importante era hacer las cosas que se debían hacer en ese momento aunque no fueran las que políticamente más le interesaban  al partido porque una cosa es hacer política y otra gobernar y lo dejo muy claro Felipe González cuando después de la victoria de los sindicatos en la Huelga General de 1.988 , adelántelo las elecciones y volviendo a conseguir la victoria y el mensaje que le transmitió a los sindicatos era que “bueno es verdad que a ustedes les ha respaldado el sentimiento nacional de una huelga y todo eso, pero si a la gente se le pregunta: ¿quién gobierna aquí?, pues me han votado a mí.”

Algo verdaderamente sorprendente es que en casi 40 años de democracia, hoy seguimos dándole la vuelta a los mismos problemas pero nadie los soluciona ni el mismo Aznar que tuvo 8 años para solucionar el mercado laboral tan extraño, complicado y poco eficiente, y que en parte viene motivado en palabras de Solchaga a la representatividad atribuida a los sindicatos y que está totalmente injustificada.

Y si no revisad la entrevista y veréis la opinión que tiene el ex-ministro sobre el Estado de las Autonomías que adolecía y hoy en día todavía más con las gran cantidad de competencias transferidas de una alineación presupuestaria ya que hay una autonomía fiscal pero sin responsabilidad presupuestaria y ello llevaba antes y ocurre en estos momentos que cuando hay reducir el déficit no se cuenta con los instrumentos para conseguir la colaboración de las Autonomías que se han dedicado a gestionar el presupuesto de gastos sin tener ni idea de donde y cómo viene los ingresos.

Antes de terminar este artículo informo que  se presentó e 12 de Junio de 2.011 en Madrid el libro Testigos con la presencia, entre otros, de Elena Salgado, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Josep Oliu. Testigos ha sido uno de las iniciativas de conmemoración de los 25 años de FEDEA. Es un libro en el que un grupo de economistas entrevistan, de una manera seria pero distendida, a muchos de los protagonistas de nuestra historia económica reciente.

Podría seguir desmembrando esta interesantísima entrevista pero eso lo dejo para vosotros ya que hay multitud de perlas escondidas entre las líneas de esta declaración de intenciones que alumbran cierta esperanza dentro de una clase política que espero retome el gobierno de los partidos políticos actuales porque por el camino y el discurso irresponsablemente político donde los políticos actuales están instalados será difícil que entienda que una cosa es hacer política y otra muy distinta gobernar y gestionar la economia.




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